El título es tan largo que casi no hace falta explicar la noticia.
Al parecer, una alegre muchacha islamista se disponía a inmolarse durante la celebración del año nuevo en la plaza roja de Moscú. Lo que no esperaba ella es que su compañía de telefonía móvil tuviera el detallazo de enviarla un mensaje de felicitación justo al empezar el año al teléfono que iba a utilizar para detonar su chaleco.
Podemos suponer que, la explosión de júbilo producida solo podía ser comparable a la de la gente que celebraba el año nuevo en la plaza roja y que al final, gracias al spam, no iba a morir.
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